Consejos para mochileros: la elección del calzado

Cuando comiences a planear tu viaje como mochilero, sobre todo si es la primera vez que piensas lanzarte a la aventura, descubrirás que existen una gran cantidad de puntos a tener en cuenta más allá de la elección de hostels y destinos. Deberás escoger tu mochila y pensar estratégicamente qué incluir en tu equipaje básico de mochilero… Pero además, deberás evaluar si tu calzado es adecuado para dicha aventura o no.

Como lees, la elección del calzado es fundamental para que disfrutes de tu viaje sin ampollas, heridas ni infecciones. ¡No te pierdas este post!

A simple vista, cualquier zapatilla o bota parecería ser apta para caminar cómodamente. Sin embargo, en casos de largas caminatas, como serán seguramente las que tú emprenderás durante tu viaje de mochilero, no cualquier calzado resulta apto y útil.

Elección del calzado

La primera decisión que deberás tomar será la clase de calzado: botas, zapatillas o chanclas de verano. Por supuesto, esta elección deberás realizarla en base a los lugares que visitarás y al clima que te esperará en cada uno de ellos.

Mientras las botas se recomiendan para climas fríos con abundante nieve, por su mejor agarre al suelo y su impermeabilidad, las zapatillas resultan prácticas en condiciones menos extremas, aunque existen en el mercado productos que permiten impermeabilizarlas para evitar filtraciones de lluvia o nieve.

Las chanclas son recomendables para climas cálidos ya que sus aberturas permiten una ventilación continua del pie que evita concentraciones de humedad. Sin embargo, ten en cuenta que permiten también el ingreso de objetos extraños, como arena o piedritas, que pueden dañar tus pies. En el caso de largas caminatas con chanclas, puede ser recomendable utilizar también calcetines para evitar que la piel tenga un roce directo con la tierra, el polvillo y la arena durante el camino.

El mejor ajuste

Cuando visites la tienda, tómate tu tiempo para caminar con el calzado elegido para asegurarte de que no existan puntos de presión. Ten en cuenta que las largas caminatas producen una expansión del pie, con lo cual si el calzado te queda demasiado ajustado, te resultará incómodo luego de varias horas de uso.

Vale la pena aclarar que el ajuste debe ser perfecto: ni muy ajustado ni muy suelto. Debes sentir el talón bien seguro y al mismo tiempo, contar con espacio en la parte delantera.

Calzado ligero y transpirable

Por suerte, en los últimos años, han aparecido en el mercado diferentes clases de calzados más ligeros y de materiales transpirables, perfectos para reducir el sudor y el estrés de los pies. Consulta con el vendedor antes de realizar la elección definitiva.

El uso de polainas

Más allá de que han vuelto a ponerse de moda, las polainas son muy útiles para los mochileros ya que evitan el ingreso de arena y gravilla dentro del calzado. Estos materiales, junto con la excesiva sudoración, son algunas de las causas de las ampollas, al aumentar la fricción del pie.

Atar correctamente el calzado

Aunque te resulte evidente esta recomendación, no podemos evitar recordarte que tener bien atado el calzado evita deslizamientos del talón, roces y otras molestias. Procura siempre caminar con el calzado atado correctamente, de manera tal que no corte la circulación de tus pies pero tampoco deje excesivo lugar libre entre las zapatillas y tus calcetines.

Una recomendación: utiliza cordones del largo correcto, que permitan aflojar o ajustar el calzado según tus necesidades.

A la noche, cuando tus extenuados pies necesiten un lugar para descansar, cuenta con un hostel seguro para hacerlo. Nuestra selección de albergues juveniles te está esperando para que elijas con tranquilidad.

Imagen: PongKreWak

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